Agua Negra: triplicó su costo sin poner una máquina
El túnel binacional pasó de unos USD 1.500 millones a estimaciones de USD 4.000 millones sin construirse. Por qué eso no es un sobrecosto, y qué sí lo es.
Un número que se triplicó sin que se moviera una retroexcavadora
El Túnel Internacional Paso de Agua Negra une —o unirá— el departamento de Iglesia, en San Juan, con la Región de Coquimbo en Chile. Son 13,9 kilómetros bajo la cordillera, dos tubos semiparalelos de doble trocha, y la pieza que le falta al Corredor Bioceánico Central para conectar el Atlántico con el Pacífico. La entidad binacional que lo administra, EBITAN, existe desde 2009.
Y su historia de costos es un caso de estudio:
| Momento | Cifra |
|---|---|
| Estimaciones iniciales | ~USD 1.400 a 1.500 millones |
| Presupuesto manejado con financiamiento del BID | ~USD 1.600 millones |
| Estudio del Ministerio de Obras Públicas de Chile (2019) | hasta USD 4.000 millones |
El número casi se triplicó sin que se excavara un metro.
La lectura fácil es el escándalo. La lectura útil es otra, y es la que le sirve a cualquiera que presupueste: eso no es un sobrecosto. Es una estimación temprana que se corrigió al madurar la ingeniería. Son dos cosas distintas y confundirlas es uno de los errores conceptuales más caros del oficio.

1. Sobrecosto no es lo mismo que corrección de estimación
Un sobrecosto es cuando una obra se contrata por un monto y termina costando más: hubo adicionales, redeterminaciones, imprevistos, cambios de alcance durante la ejecución.
Una corrección de estimación es cuando el número cambia antes de contratar, porque la ingeniería avanzó y ahora se sabe más.
En Agua Negra pasó lo segundo. No hay contrato de construcción incumplido: hay un proyecto que en 2009 tenía un número de orden de magnitud y en 2019 tenía otro, con más estudios encima.
La distinción importa porque implica responsabilidades distintas. Un sobrecosto de ejecución habla de cómo se administró un contrato. Una corrección de estimación habla de con cuánta ingeniería se comunicó un número al principio — y de si alguien lo tomó por más firme de lo que era.
2. Toda estimación tiene una clase, y casi nunca se dice cuál
Esto es lo que la práctica profesional resuelve hace décadas y que en la comunicación pública se pierde: una estimación no es un número, es un número con un rango, y ese rango depende de cuánta ingeniería hay detrás.
Las clases son, en términos generales:
| Etapa | Ingeniería disponible | Rango típico |
|---|---|---|
| Orden de magnitud | Idea, prefactibilidad | del orden de −30% a +50% |
| Estimación conceptual | Anteproyecto | −20% a +30% |
| Estimación de control | Ingeniería básica | −15% a +20% |
| Presupuesto definitivo | Ingeniería de detalle | −5% a +15% |
Una estimación de prefactibilidad de USD 1.500 millones con su rango declarado ya contenía la posibilidad de valores muy superiores. El problema no fue la estimación: fue que circuló como si fuera un presupuesto.
Y es exactamente lo mismo que pasa en obras chicas. Cuando a un cliente se le da un número “así nomás, para tener una idea” y ese número queda grabado como compromiso, el conflicto está garantizado. La solución profesional no es negarse a estimar temprano: es estimar temprano y declarar la clase. Decir “esto es un orden de magnitud, con un rango de más treinta, menos veinte” no es debilidad: es lo que separa una estimación de un cálculo inventado.
3. Por qué los túneles son el peor caso posible
Si hay una tipología donde las estimaciones tempranas fallan más, es la subterránea. Cuatro razones técnicas:
El terreno no se conoce hasta perforarlo. Un túnel se estudia con sondeos y prospección geofísica, y entre punto y punto se interpola. La roca real puede tener fallas, zonas de agua, cambios de calidad. En un edificio, el riesgo geotécnico está en las fundaciones; en un túnel está en toda la obra, cada metro.
La longitud multiplica cualquier error. Un desvío de rendimiento de avance en un frente de 14 kilómetros se acumula linealmente. Lo que en cien metros es un contratiempo, en catorce kilómetros es un año.
La altura castiga todo. Los portales de Agua Negra están por encima de los 4.000 metros. Ahí baja el rendimiento del personal, los equipos de combustión pierden potencia, la ventana climática se acorta y la logística se encarece — el mismo mecanismo que analizamos en la construcción temprana de Los Azules. Y en un túnel de esa longitud se suma la ventilación de obra, que a esa cota es un sistema en sí mismo.
La binacionalidad agrega una capa entera. Dos normativas, dos monedas, dos administraciones, dos procesos de aprobación y un acuerdo internacional que sostiene todo. Cada una de esas cosas es tiempo, y el tiempo es costo.
Con ese combo, un rango de estimación temprana amplio no es negligencia: es honestidad técnica.

4. Qué se aprende de esto para obras normales
El caso es enorme, pero las lecciones son de todos los días.
Estimá temprano, pero declará la clase. Un número sin rango y sin etapa declarada es una trampa para las dos partes.
Invertí en ingeniería antes de comprometer el precio. Cada peso gastado en estudios previos —geotecnia, relevamientos, ingeniería básica— reduce el rango de la estimación. Es la inversión con mejor retorno de todo el ciclo de un proyecto, y la primera que se recorta cuando falta plata.
Poné el riesgo donde está. En obra subterránea, en movimiento de suelos y en fundaciones, la contingencia tiene que ser explícita y separada. Diluirla en un porcentaje general es esconderla.
Revisá la estimación en cada hito. Una estimación no se hace una vez: se actualiza cuando la ingeniería avanza. Un proyecto que llega a la licitación con el número de la prefactibilidad no tiene un presupuesto, tiene un deseo.
Y comunicá los cambios como lo que son. Cuando un número sube porque ahora se sabe más, decirlo así —y mostrar qué se aprendió— es lo que sostiene la credibilidad técnica. Dejarlo pasar como si nada es lo que después se lee como sobrecosto.
5. Cinco conclusiones para decidir
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Sobrecosto y corrección de estimación no son lo mismo. Uno ocurre ejecutando un contrato; el otro, antes de firmarlo. Confundirlos lleva a discutir el problema equivocado.
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Toda estimación es un número con un rango. Sin la clase declarada, el número miente aunque sea correcto.
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En túneles, el riesgo vive en toda la traza. No es un capítulo del presupuesto: es la variable que define su rango.
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La ingeniería previa es la inversión con mejor retorno del proyecto. Es lo único que estrecha el rango, y es lo primero que se recorta.
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Un proyecto que licita con el número de la prefactibilidad no tiene presupuesto. Tiene una expectativa, y las expectativas no se ejecutan.
Lo que viene
La semana que viene arranca con datos frescos: el martes 8 de septiembre sale el ISAC de julio, tercera entrega de nuestro mapa de insumos, y el miércoles 16 el ICC de agosto junto con los precios mayoristas. Ahí veremos si la brecha entre mano de obra y materiales supera los doce puntos.
Fuentes
- EBITAN — Entidad Binacional Túnel de Agua Negra
- Ministerio de Obras Públicas de Chile — BID aprueba préstamo para el túnel de Agua Negra
- El Cronista — Argentina y Chile avanzan con el túnel de altura que unirá San Juan y Coquimbo
- PresconIA — La mina que no existe ya tiene 440 km de obra
- PresconIA — Las cinco partidas donde se rompen los presupuestos