Unidades habitacionales: renacer del modelo comunitario
El modelo de vivienda en comunidad se moderniza con usos mixtos y revitaliza espacios compartidos en México.
Análisis del modelo de unidades habitacionales en México
La evolución del modelo de vivienda en comunidad en México se materializa en la combinación de diferentes usos y la revitalización de espacios comunes. Este enfoque busca mejorar la calidad de vida de los residentes, mientras se enfrenta a desafíos históricos en la planificación urbana.
Contexto histórico y renovación del concepto
El modelo de unidades habitacionales no es un concepto reciente. En el México del siglo XX, estas estructuras se diseñaron con principios de vivienda colectiva, fomentando el uso compartido de espacios y la integración comunitaria. Sin embargo, muchas de estas unidades han sido abandonadas o han perdido su propósito original, lo que plantea un desafío para su revitalización.
El gobierno federal ha puesto en marcha iniciativas para construir 1.2 millones de viviendas agrupadas en conjuntos horizontales, buscando ofrecer una vida que trascienda los límites de cada departamento. Simultáneamente, desarrolladoras privadas están adoptando este enfoque, reconociendo su viabilidad no solo desde una perspectiva social, sino también financiera.
Estrategias de desarrollo y beneficios
La concentración de población en espacios reducidos se presenta como una estrategia financieramente conveniente. Además, la inclusión de equipamiento dentro de los desarrollos permite su ubicación en áreas donde los servicios son limitados, reduciendo así el costo del suelo. Esto responde a la necesidad de generar un enfoque más sostenible en el desarrollo urbano.
Impacto en la comunidad y sostenibilidad
El modelo de vivienda en conjunto se mantiene relevante debido a la persistencia de los problemas que buscaba solucionar. Mariana Borja, coordinadora del Laboratorio de Vivienda de la UNAM, destaca que la necesidad de alojar a más familias en espacios limitados sigue vigente. Proyectos como el Multifamiliar Tlalpan y la unidad Jardín Balbuena fueron pioneros en ofrecer vivienda accesible en ubicaciones céntricas, contribuyendo a la expansión ordenada de las ciudades.
Los espacios compartidos no solo sirven a los residentes, sino que también benefician a las comunidades circundantes. Ejemplos como el parque central de la Unidad Infonavit de Iztacalco muestran cómo estas áreas pueden funcionar como infraestructura comunitaria, promoviendo la integración y el uso cotidiano.
Conclusión
La transformación del modelo de unidades habitacionales en México ofrece una oportunidad para repensar la infraestructura crítica y su impacto en el entorno. Sin embargo, es crucial establecer reglas de gestión que reconozcan su doble función como espacios de vivienda y servicios comunitarios, asegurando así su sostenibilidad a largo plazo.
Fuentes y Metodología
- CAMARCO
- IAPG
- Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)
- Artículo publicado en revista Expansión, octubre 2025.